¿Cómo de ajustado debe ir un reloj?
Lo bastante ceñido para que no se deslice más de unos dos centímetros por la muñeca, y lo bastante holgado para meter un dedo por debajo. Debe apoyarse justo por encima del hueso de la muñeca, no sobre él.
Un reloj algo mal ajustado resulta incómodo todo el día, y el ajuste suele ser gratis.
La prueba. Con el reloj abrochado, deberías poder meter un dedo entre la correa y la muñeca con una resistencia suave. En vertical, debería moverse un poco pero no deslizarse por encima del hueso. Si se te va a la mano, va holgado; si no puedes meter un dedo, va apretado y te dejará marca y retendrá sudor.
Dónde debe apoyarse. Justo por encima del hueso de la muñeca, del lado del antebrazo. Apoyarse directamente sobre el hueso es la causa más común de que un reloj resulte incómodo, y además hace que la caja parezca más grande de lo que es.
Cómo ajustarlo. Los brazaletes de metal llevan eslabones desmontables: en casi cualquier joyería te quitan eslabones en unos minutos, a menudo gratis, y conviene que te quedes con los que sobren. Las correas de piel se ajustan por agujeros, y si estás entre dos, en una zapatería o taller te hacen uno en segundos.
Un apunte de talla al comprar. En una muñeca fina, el diámetro de la caja importa tanto como el ajuste de la correa: bastante por encima de 38 mm sobresaldrá de la muñeca y quedará raro por bien ajustada que vaya la correa. El tamaño de caja viene en milímetros en prácticamente todas las fichas.
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