El Panthère dorado de Dua Lipa
Lleva siempre el mismo reloj, que es justo lo contrario de cómo nos venden los accesorios.
Lleva: Llevado una y otra vez, durante años — El Panthère de Cartier en oro
A Dua Lipa la fotografían con un Panthère de Cartier dorado con la frecuencia suficiente como para que forme parte de su imagen, en el sentido en que funciona una firma: no por ser llamativa una vez, sino por ser la misma cosa siempre. Es una de varias — Zendaya, Bella Hadid o Nicola Peltz-Beckham entre ellas — que se han quedado con el mismo diseño.
Merece la pena entender el Panthère por su mecánica, porque su rasgo definitorio es poco común y sí se puede copiar. Su brazalete son eslabones pequeños, planos y muy juntos con mucho juego entre ellos, así que la banda entera es realmente blanda. Cae sobre el hueso de la muñeca en lugar de salvarlo, y está pensada para llevarse algo holgada, de modo que se desliza dos o tres centímetros al moverte.
Esa holgura es toda la razón por la que se lee como joya y no como reloj. Un brazalete rígido de eslabones gruesos se queda quieto donde lo pones, que es lo que quieres de un instrumento y exactamente lo que no quieres de un brazalete. Todo lo que se mueve en la muñeca lo lee la mirada como adorno.
La parte poco glamurosa de esta historia es la repetición. Una cosa buena llevada constantemente crea una asociación que seis piezas rotadas no crean nunca, y además, de paso, es la estrategia más barata.
Lo que se puede aplicar
Un brazalete de reloj hay que llevarlo lo bastante holgado como para que se mueva, y eso solo funciona si los eslabones son pequeños y flexibles. Antes de comprar, coge la banda y déjala colgar: si mantiene la forma es equipamiento, y si se derrama es joya. Y plantéate llevar un reloj siempre en vez de tres de vez en cuando: la repetición es lo que convierte un objeto en una firma.
Fuentes
- Who What Wear — Why Cartier’s Panthère Watch Will Forever Be Iconic (consultado el 17 ago 2026)