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Las perlas Mikimoto de Emily Blunt

Su estilista dice que lo supieron en cuanto vieron la gargantilla. Lo que la convierte en esa perla y no en otra es algo que puedes comprobar en una foto.

Lleva: El estreno de El diablo viste de Prada 2 en Nueva York — Una gargantilla de perlas Akoya Rosés de Mikimoto, de la colección Les Pétales Place Vendôme

Para el estreno neoyorquino de El diablo viste de Prada 2, Emily Blunt llevó alta costura de Schiaparelli y una gargantilla de perlas Akoya de Mikimoto de la colección Les Pétales Place Vendôme de la casa. Su estilista de siempre, Jessica Paster, contó a Marie Claire que las dos lo supieron nada más verla.

Las perlas son la única categoría en la que lo caro y lo barato se distinguen a simple vista y, curiosamente, en la que puedes saber cuál es cuál sin ninguna pericia. Todo se reduce a una propiedad, y no es el tamaño.

El lustre lo es todo. El lustre es cómo de nítidamente refleja una perla lo que tiene alrededor, y viene del grosor y la calidad del nácar, las capas que deposita la ostra. En una perla buena se ve un reflejo definido, casi de espejo, de la fuente de luz, con un borde afilado. En una mala el reflejo es blando y lechoso, como una bola de billar. Mira cualquier foto de perlas y busca el brillo: si tiene el borde nítido, el nácar es grueso. Esa única comprobación te dice más que el precio.

Lo que significa que la forma sensata de comprar perlas es pequeñas y brillantes antes que grandes y apagadas. Una vuelta modesta con lustre de verdad se lee como buena joyería. Una grande y calcárea se lee como plástico, y el tamaño extra lo empeora en vez de mejorarlo, porque hay más superficie apagada que ver.

Un apunte práctico. Las perlas son porosas y el perfume, la laca e incluso el sudor graban la superficie de forma permanente. Las últimas en ponerse, las primeras en quitarse, y un paño suave. Es una costumbre pequeña y es la diferencia entre una vuelta que dura treinta años y otra que se vuelve opaca en dos.

Lo que se puede aplicar

Compra perlas por su lustre, nunca por su tamaño. Busca el reflejo en la foto: un borde nítido, de espejo, significa nácar grueso y una perla que se verá cara a cualquier diámetro, mientras que un brillo blando y lechoso significa que se leerá como plástico por grande que sea. Pequeña y brillante gana a grande y calcárea, siempre.

Fuentes

Compra la forma

Lo que hay que mirar: un brillo nítido, casi de espejo, sobre la perla. El tamaño va después.

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